Anoche no llovió en la plaza.
El agua no se lleva la sangre
Ni la vergüenza
Ni los verdes gritos
Ni los llantos rojos.
Negra sangre,
Negra muerte,
Negras penas
Y pañuelos blancos.
Anoche no llovió en la plaza.
Después de cincuenta noches siguen
Los zapatos perdidos
De los niños perdidos
Con futuro perdido.
Sujeta tu antorcha olímpica
Y corre,
Corre, que te alcanza el tanque.
Corre por tu madre,
Por tu padre,
Por tu hermana
Y tus hijos que aún no han nacido.
Corre por un país
Cuya cabeza corrupta te odia,
Pero su corazón late junto al tuyo
Aunque no te puedan ver.
Sálvate por tu futuro
Y por el nuestro.
No tengas miedo,
Te escuchamos
Te seguimos
Y te levantamos todos
Como al ave que cayó del nido.
Los soldados no lloran por ti,
Sus armas derraman mortales lágrimas.
No regreses por tus zapatos,
Deja que el presente los levante.
Zapatos perdidos
De los niños perdidos
Con el alma encontrada
Y la fuerza en su lugar.
Anoche no llovió en la plaza.
No llovió como llovió aquel día
Cuando pensaron que el agua les tendría piedad
Y se llevaría la sangre verde
Y el llanto blanco
Y los gritos rojos
Y los pañuelos negros.
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